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Promesas bajo la lluvia: 6) La cita.

by Natalia on Nov.22, 2009, under , , , , ,

CAPÍTULO 6 DE PROMESAS BAJO LA LLUVIA, ¿TE LO QUIERES PERDER?

Mi corazón se detuvo junto con el tiempo y mi respiración también.
– ¿Mía? –me preguntó.
No era capaz de contestarle pero al final mis palabras salieron solas de mi boca contestando a su pregunta.
–Sí, soy yo.
–Encantado, yo soy Jeremy.
Mi mirada se posó en sus ojos azules, no podía dejar de mirarlos, también observé su sedoso y brillante pelo negro azabache. No llevaba el gorro así que se le podía observar toda su belleza. Era la persona más hermosa que había conocido. Sus ojos brillaban radiantes y no apartaban su mirada de mí, no dejaba de observarme y de sonreírme.
–Encantada… –dije como pude sin dejar de mirarle.
Me levantó y se agachó a recoger mi móvil. Yo continué mirándole y cuando se levantó nuestras miradas se encontraron. Ninguno quitó la vista del otro, la gente pasaba por nuestros lados pero nosotros no nos quitamos de ahí, continuábamos mirándonos y sin decir nada. Mi estómago estaba lleno de mariposas, muchísimas más que con Mike, el sol comenzó a salir iluminándole y dándole más brillo a sus hermosísimos ojos azules.
–Gracias… por devolverme el bolso –conseguí decir por fin.
–De nada. Me alegro de haberlo devuelvo a la persona correcta.

Sonreí con cara de estúpida, no podía dejar me mirarle, ¡parecía completamente boba! Aunque era aquello precioso, parecía un cuento de hadas. No quería despertar y tener que olvidarle.
–Bueno me dijo tu compañera de piso que querías decirme algo –dijo directamente el chico sin perder más tiempo.
– ¿Eh? –me sobresalté –yo… quería decirte que… que muchas gracias –dije absurdamente.
–Muy bien, de nada –contestó de nuevo.
–Tienes unos ojos muy bonitos –dije sin pensar.
¡Qué estupidez había dicho! Pero la verdad es que creo que gracias a eso la conversación se alargó un poco más cuando parecía que nuestros comentarios iban a acabarse.
–Gracias, me lo dicen mucho –se sonrojó un poco Jeremy.
Me sonrojé junto a él. El chico montó mi móvil y me lo di sin más preámbulos. Cuando rozó mi mano casi me desmayo, estaba definitivamente, enamorada de un chico que no conocía. Estaba deseando saber más sobre Jeremy pero parecía que él no quería nada más. No quería saber más de mí.
–Mía, si quieres vamos a tomar algo. Ya que estamos aquí no vamos a despedirnos sin más ¿no? –sonrió.
–Sí –contesté con felicidad.
¡Me había invitado a tomar algo! Era todo maravilloso. Jeremy me llevó a una cafetería que había en Coven Garden. De camino allí Jeremy y yo hablamos de muchísimas cosas, el me contó que le había hecho ilusión conocerme ya que le gustaba mucho conocer gente nueva. Él había nacido en Miami, era americano como yo, se vino aquí a estudiar hace unos años y ahora estaba aquí de vacaciones con un amigo suyo. Eso me entristeció, porque eso significaba que cuando se acabasen las vacaciones Jeremy volvería a Miami.
– ¿Qué quieres tomar? –me preguntó.
Miré la carta rápidamente.
–Un chocolate, por favor –dije sonrojándome un poco.
–Que sean dos –le dijo Jeremy al camarero que esperaba a que pidiésemos algo para tomar.
– ¿Entonces… te irás cuando acabe el verano verdad?
–Si –dijo el chico sin saber por qué se lo preguntaba –Pero ahora que tengo amigos aquí vendré más veces.
– ¿No tenías amigos ya aquí de cuando estuviste estudiando?
–Si. Pero siempre están ocupados y sólo he visto a una amiga que hice y la vi a principios de verano, ya no se nada de ella.
No me creía lo que me estaba pasando, le acababa de conocer pero ya hablaba con el mucho más que con Mike.
–Tu amiga era muy amable –me dijo Jeremy cuando cambiamos de tema.
–La verdad es que si, es una de las mejores personas que puedes conocer.
–Me extrañó mucho que me ofreciese a quedar contigo pero yo acepté, ya te he dicho que me gusta hacer amigos –me sonrió con su sonrisa de ángel.
Yo me quedé mirándole sin contestarle. Sus ojos penetraban en mi como la luz, al mirarle sentía mil cosas maravillosas, no sé como explicar lo que aquella mirada me hacía sentir en cada momento.
–Aquí tienen –dijo el camarero ofreciéndonos nuestros chocolates haciendo que yo saliese de mi trance.
–Gracias –contestó Jeremy por los dos.
–Bueno Mía, cuéntame algo sobre ti.
– ¿Y qué quieres que te cuente? Me gusta más escucharte a ti, tienes más cosas interesantes que contar.
–No seas tonta, ¿no me digas que te da vergüenza hablar conmigo? Si llevamos todo el camino hablando –me dijo el chico esbozando una sonrisa muy graciosa.
– ¿Vergüenza? –repetí.
–Si, vergüenza –dijo el chico para ponerme más nerviosa.
–No, para nada –dije suspirando y colocándome el pelo detrás de la oreja.
El chico continuaba mirándome con su sonrisa esbozada. Yo no tenía que decir nada ya que él lo decía todo con su mirada. No podía saber aun si sentía algo por él pero creo que sabía perfectamente que si seguía así con él acabaría locamente enamorada de él.
–Le hablé a mi amigo de tu compañera de piso, dijo que si tú y yo nos conocíamos y nos llevábamos bien que quedásemos un día los cuatro y así ellos se conocían –dijo pícaramente.
–Oh… dile a tu amigo que tendrá que buscarse a otra chica. Helena ya tiene novio –dije riéndome.
–Que chasco se va a llevar… –dijo Jeremy riendo.
Yo me quedé observándole disimuladamente mientras bebía chocolate. En cuanto llegase a casa le contaría todo a Helena, aunque seguro que ella también tenía mucho que contarme respecto a sus cuadros y al hombre que quería comprar algunos.
–Oye –dije rápidamente.
–Dime Mía.
Me sonrojé y me armé de valor para decir una tontería más.

–No será que quería saber si Helena tenía novio, ¿por ti? –dije levantando una ceja.
– ¿Cómo? –dijo el chico poniéndose nervioso.
–Lo que oyes –me reí –seguro que querías saber tú si ella tenía novio por ti. Seguro que te gusta, Helena es muy guapa.
– ¡No! –dijo el chico seriamente.
Me asusté y pensé que había metido la pata hasta el fondo. Creo que no debería haber dicho semejante estupidez.
–Créeme, lo de Helena lo he dicho por mi amigo. A mi no me gusta Helena –dijo firmemente.
La verdad es que me quitó un peso de encima, eso me hacía sentir mucho mejor o quizás no. Quizás tendría que bajar de las nubes y centrarme en Mike. Ahora todo de nuevo, estaba torciéndose en mi mente.
–No te angusties, ha sido solo una pregunta –me dijo Jeremy para tranquilizarme ya que se me notaba muy tensa.
Le miré y aparté rápidamente la mirada, no podía seguir allí. Mi cabeza ahora me decía cosas distintas a mi corazón, no sabía que hacer, me estaba poniendo fatal.
–Oye Mía, tienes mala cara –me dijo Jeremy acercando su mano a la mía.
Miré su mano acercarse y cuando levanté la mirada para verle vi que me miraba fijamente, de pronto, noté su mano sobre la mía. Mi corazón comenzó a latir fuertemente y desconecté de mi cabeza, no quería escuchar nada de ella, solo quería hacer caso a mi corazón en ese momento. ¡Me había tocado!
–Esto bien Jeremy, muchas gracias –dije sonriendo como pude.
–Será mejor que te lleve a casa. Quizá estás cansada y necesitas descansar.

Asentí y cuando fui a coger el monedero Jeremy ya tenía el dinero encima de la mesa.
–Permíteme invitarte hoy –dijo educadamente.
El camarero nos trajo la cuenta que había pedido el chico de los ojos azules y así, Jeremy lo pagó.
– ¿Tú por dónde vives? –pregunté por empezar a hablar sobre algo.
–Cerca de tu casa –sonrió.
Me sonrojé de nuevo.
–Vivo en Leicester Square –me explicó.
–Es verdad, vives cerca –me alegré.
–Mía, ¿has quedado conmigo porque Helena te lo dijo, o por qué tú has querido? –preguntó de repente.
Me sobresalté, la verdad es que había quedado con él en parte porque yo quería y por la otra parte porque Helena insistió mucho. Pero sinceramente, yo quería quedar con él porque tenía la corazonada de que era él sería el chico que me cautivó en el metro.
–Quedé contigo porque quise –dije sin mirarle por vergüenza.
– ¿Enserio? Yo pensaba que me darías plantón –se rió.
–Eso sería imposible… –murmuré.
– ¿Imposible? –repitió Jeremy ya que me había escuchado.
Nuevamente me puse nerviosa, mis manos comenzaron a temblar. Era imposible dar plantón a alguien como él, era la persona más amable que había conocido hasta el momento, a pesar de estar pocas horas con Jeremy.
–Si imposible porque… tenía que darte las gracias en persona por devolverme el bolso.

El tiempo comenzó a ponerse peor, esta vez si parecía que iba a llover. Yo no quería que eso pasase porque seguro que en un ataque de los míos de nerviosismo me caía al suelo y Jeremy se reiría de mí. El cielo nublado aproximaban lluvias y Jeremy comenzó a andar más deprisa para que no nos mojásemos con la lluvia que empezase a caer en poco tiempo. El chico de ojos azules me dijo exactamente cual era su casa por si un día quería ir a saludarle o algo, también me dio su número de móvil por si quería llamarle algún día de estos antes de que el verano se acabase. Yo no aguantaba más, necesitaba saber algo esencial para hacer caso a mi corazón o a mi cabeza, tenía que saber si Jeremy tenía novia, no podía seguir detrás de un chico que ya tenía su corazón prendido de alguien.
–Jeremy… –comencé diciendo.
–Dime Mía.
–Tú… aquí o en Miami… ¿tienes…?
Se me trababa la lengua y el color rojizo de las mejillas aumentaba con velocidad. No sabía cómo decírselo, era el primer día que quedaba con él pero tenía que saberlo cuanto antes, no aguantaba más este lío entre Mike o Jeremy.
– ¿Tienes…?–continué diciendo – ¿novia?
El chico se sobresaltó por primera vez desde que estaba con él.
– ¿A qué viene esa pregunta Mía? –me preguntó Jeremy desconcertado.
Las gotas de agua comenzaron a caer poco a poco.
–Te pregunté yo primero, por favor contéstame –le rogué sin mirarle a la cara.
–No tengo novia, ni aquí ni en Miami ni en ningún otro sitio –contestó con firmeza mientras se quitaba la chaqueta y me la colocaba encima para no mojarme con la lluvia que ahora caía con fuerza.
–Gracias por contestarme.
–Ahora creo que te toca a ti –me dijo.
–Te lo pregunté porque… tenía curiosidad. Sólo era eso –mentí.
El chico no preguntó más, sabía que yo estaba mal por algo y no quería hacerme sentir peor. Me agarró con delicadeza y comenzamos a andar para no mojarnos ya que para hablar nos habíamos parado en medio de la calle.
–Ya casi hemos llegado –me dijo.
Me sentía estúpida, con lo bien que me había ido el día con él yo lo había estropeado diciéndole aquello. Me sentía bien al saber que no tenía novia pero… no sabía que quería, necesitaba hablar con Helena, ella me aclararía las ideas. Mis pensamientos respecto a Jeremy y a Mike iban por rachas, primero pensaban que Jeremy era mejor, luego que era mejor Mike, después otra vez el chico con sonrisa de ángel, nuevamente después Michael… Definitivamente, necesitaba descansar para poder aclarar las ideas mejor.
1 comentarios more...

1 comentarios

  • Maoram

    Me encantaa!!!
    por qué se habrá puesto tan tenso? jummmm
    pobre mike, ha vuelto a pasar a un segundo plano xD

    Un besooo!! y sigue prontoo ;)

    PD: Gracias por quitar lo del fondo xD

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