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Promesas bajo la lluvia: 5) Horas antes

by Natalia on Nov.22, 2009, under , , , , , ,

CAPÍTULO 5, ¿TE LO QUIERES PERDER? LEELO Y DA TU OPINIÓN =)

–Creo que se me está haciendo tarde, ya nos veremos mañana en el trabajo Mía –dijo Mike levantándose y cogiendo sus cosas.
– ¿Te vas ya? –preguntó Helena con tristeza ya que se lo estaba pasando genial con Michael.
–Si, tengo que irme ya. Encantado de conocerte Helena.
–Igualmente Mike –sonrió la chica.
–Nos vemos entonces –dijo mi compañero abriendo la puerta y cerrándola rápidamente.
Mike se fue sin darnos dos besos para despedirse ni nada, eso quería decir que estaba molesto e incómodo. Helena no aguantó y me echó en cara lo que había sucedido.
–Eres una estúpida –me dijo.
– ¿Qué?
–Lo que oyes, tienes a un chico maravilloso aquí detrás de ti y tú le ignoras. Ya me gustaría que mi novio estuviese aquí conmigo y constantemente me demostrara que me quiere como Mike a ti.
–Pero Helena, yo no le quiero… –susurré porque no estaba segura de eso –pero es que no paro de pensar en el chico del metro.
– Esta tarde le verás pero tú no sabes si será el o no y tampoco sabes si se enamorará de ti.
–Eso ya lo sé Helena…
– ¿Y todo este tiempo atrás que Mike a estado enamorado de ti por qué no le has hecho caso?
–Porque no soy capaz de fijarme en él. No le veo más que aun amigo.
Helena guardó silencio y suspiraba repetidas veces. No paraba de dar vueltas por el salón. No se hacía a la idea de que fuese tan estúpida y no hacer caso a un chico guapo, amable y dulce que me quería.
– ¿Tienes miedo a enamorarte? –dijo al fin Helena.
– ¿Yo?
Helena me miró con enfado y se limitó a no contestar a mi absurda pregunta.
–No tengo miedo a enamorarme –contesté al fin.
– ¿Entonces qué te sucede?
–No lo sé Helena pero yo creo que es que no puedo querer a Mike, no soy capaz por mucho que lo intente.
–Quizá sea eso… no siempre se ama a la persona que más te quiere.
Yo me senté en el sofá y mi amiga se acercó a pedirme disculpas por su mal genio demostrado hace unos momentos pero ella sólo quería que yo fuese feliz ya que no tenía a nadie.
– ¿Crees qué estoy equivocada? –pregunté al fin queriendo obtener una buena respuesta.
–Mía, yo creo que lo que tienes que hacer es hacer caso a tu corazón, hoy verás al supuesto chico del metro, si es él pues espero que todo salga bien, sino quizá, deberías ver con otros ojos al dulce y amable Mike.
Me quedé pensando y me di cuenta de que Helena tenía razón, tenía que darle una oportunidad a Michael, así que si esta tarde conocía al chico que me devolvió el bolso y resulta que era el mismo chico que me dejó embelesada en el metro me olvidaré de Mike e intentaré llegar lejos con aquel chico a pesar de no saber anda sobre él pero si no era así, la oportunidad se la daría, obviamente, a mi gran amigo Mike.

Helena cogió su móvil y se encerró en la habitación, lo más seguro es que se pusiese a hablar con su novio. Yo nunca llamaba a casi nadie, mi relación con mis padres y mi hermana no eran muy buena así que mis gastos con el teléfono móvil eran escasos. Me quedé mirando por la ventana y observé que hacía sol, parecía que no iba a llover en bastante tiempo, aunque aquí en Londres nunca debes fiarte del tiempo.
–Ya te queda poco para ver al chico que tantos problemas te está dando –me dije a mi misma.
Me preparé para hacer la comida, preparé espaguetis a la carbonara, ya que era el plato favorito de Helena. Preparé aquel plato para pedirle disculpas por mi estúpido comportamiento, ella hacía todo por mi bien y la verdad es que le agradezco que esté conmigo y que no me haya dejado sola como mi familia.
–Helena –la llamé –la comida ya está lista.
–Voy –contestó felizmente mi compañera de apartamento.
Mi amiga terminó de hablar por teléfono y se sorprendió ante la comida que le había preparado en modo de disculpa.
–No tenías porque molestarte.
–Tú si que no deberías porque molestarte tanto por mi –sonreí.
Helena se acercó a mí y me abrazó como de costumbre. Esa chica era digna de admirar, a pesar de su temperamento y sus actos imprevistos, era una chica maravillosa y envidiable.
–Siempre estaré contigo Mía, no lo olvides, sólo quiero que seas feliz.
Mis brazos la rodeaban amistosamente, para mí ella era como una hermana de verdad. Todo el salón se quedó en silencio, el sol penetraba por los grandes cristales del salón iluminando con alegría aquella habitación. La comida comenzó a enfriarse pero eso nos dio igual ya que Helena y yo continuábamos abrazadas.
–Esta tarde sabrás por fin que hacer.
–Eso espero –contesté.
–Pase lo que pase, haz lo que te diga tu corazón.
Asentí y me dirigí hacia la cocina para poder sentarme y comenzar a comer. Helena me siguió y comimos las dos juntas, hablando y riendo, aquella chica siempre sabía como hacerme sonreír ante todo. El tiempo pasó nuevamente rápido y cuanto más nerviosa estaba, Helena se tenía que ir porque había quedado con el hombre que quería comprarle los cuadros. Eran ya la seis de la tarde y yo estaba nerviosísima. Mike me mandó un mensaje diciendo que se lo había pasado genial hoy conmigo y con Helena y que cualquier día, si yo quería, el estaba dispuesto a quedar conmigo. La verdad es que ahora estaba empezando a fijarme más en aquel chico, era muy dulce y atento, quizá lo mejor sería quitarme la idea del otro chico del metro, no sabía nada de él, en cambio con Mike, sabía casi todo y la verdad es que ahora… me parecía maravilloso. Me di cuenta de que en un momento todo podía cambiar y así, por arte de magia, mi corazón estaba más alegre en cuanto pensaba en mi compañero de trabajo, Michael. Me tiré una hora tumbaba en la cama de mi habitación escuchando música y pensando en qué hacer, ahora no sabía si acudir a la cita, no sabía si sería aquel chico y tampoco sabía que decir, sólo tenía que agradecerle que me devolviese el bolso y ya está, solamente era eso, no podía haber nada más allí. Aquel chico no se enamoraría de mí a pesar de que yo estuviese locamente obsesionada con su mirada y su sonrisa radiante.
–En un momento me estoy dando cuenta de muchas cosas –me dije sin saber qué hacer.

Esta tarde será la ocasión de saber si siento algo más por aquel chico del metro o si al contrario, siento algo más por Mike. Deseaba que el chico del metro fuese el de esta tarde para así poder saber qué hacer. En mi MP4 no dejaba de sonar la canción de Kesha “Hungover”. Esa canción le encantaba a Mike, siempre que la ponían en la radio Mike subía el volumen y me la dedicaba con todo su corazón. La verdad es que no sé por qué antes no me había fijado en Michael, era todo muy extraño y repentino, así sin quererlo me estaba enamorando más y más de mi amigo y a la vez, estaba deseando cada vez más al chico del gorro gris.
–Es hora de que me vista, queda sólo una hora.
Cogí la ropa y me la puse poco a poco, la canción continuaba sonando ahora en mi móvil con el altavoz puesto. El tiempo afuera comenzó a cambiar poco a poco, cada vez se nublaba más pero por suerte, no había indicios de que fuese a llover. De repente la curiosidad de saber más sobre el chico del metro se desató. ¿Cómo se llamaría? ¿Qué gustos tendría? ¿Será amable o en cambio, será muy rudo y egoísta a pesar de haberme devuelto el bolso?
–Ya queda poco –susurré mirando el reloj de mi muñeca izquierda.
Cogí mi bolso, el que el chico me devolvió y metí mis cosas allí. El tiempo por una vez, corría despacio y como yo no aguantaba más decidí salir ya, mejor estar antes de la hora que llegar tarde. Cerré la puerta con llave y llamé al ascensor. Cuando estaba bajando me pararon en la planta tercera y se metieron al ascensor una pareja de novios envidiable. Me saludaron y bajamos los tres en el ascensor a la planta baja. Les observé felices y alegres, era como ya he dicho antes, envidiable. Nunca antes me había fijado en todo eso, por una vez creo que estaba empezando a saber que era ese sentimiento de necesitar a alguien a quien amar y obviamente, alguien quien te ame tanto como tu a él. Incluso mi hermana pequeña, con la que me llevaba mal, antes de todos nuestros problemas pude ver que ella era feliz amando y siendo amada, incluso por una persona de su mismo sexo, daba igual con quien fuese, mientras seas feliz y tu corazón te diga que así está bien, todo estará bien. El amor era para los enamorados, sean chicos y chicas o personas del mismo sexo. Pero a pesar de todo eso yo era incapaz de amar a nadie.
–Ya he llegado –pensé mientras me quedaba apoyada en una cabina.
Muchísima gente pasaba por allí, mayores, pequeños, adolescentes… Todo el mundo iba de un lado a otro, aunque unos con más prisa que otros. Mi móvil sonó y vi que era Mike quien me estaba llamando. Dudé si cogerlo o no pero al notar las mariposas en mi estómago no pude evitar cogerlo para escuchar su voz.
–Hola Mía –me saludó con dulzura.
–Hola Mike, ¿qué tal estás?
–Bien, sólo quería decirte que mañana no podrás escaparte, pienso invitarte a comer.
Una sonrisa se dibujó en mi rostro.
–Perfecto Mike. Me parece perfecto –dije con ternura.
– ¿Enserio? –se extrañó.
–Claro, mañana en el trabajo hablamos de todo. ¿Vale?
–Muy bien, hasta mañana entonces, cuídate, un beso.
Al decir eso sonreí de nuevo, me despedí y colgué. No me creía lo que me estaba pasando pero la verdad, es que me sentía muy bien con todo aquello, exceptuando algunas cosas, como por ejemplo, los nervios de conocer a aquel chico que estaba esperando ahora mismo. Fui a guardar el móvil en el bolso y entonces sin querer se me cayó al suelo.

–Mierda –dije.
Cuando me agaché observé que alguien se paraba delante de mí.
– ¿Necesita ayuda? –me preguntaron.
–No se preocupe, sólo se me ha caído el móvil al suelo –contesté recogiéndolo y sin mirar a aquella persona a la cara.
–De acuerdo –contestaron sin apartarse de delante.
Me quedé un poco pensativa, ¿por qué esa persona no se iba de ahí? Quedaban diez minutos aun para que el chico llegase así que el no podría ser. Cuando recogí todas las piezas del móvil desmontado me levanté y sin saber cómo me apoyé con el pie sobre una piedrecilla que había haciendo que cayese hacia delante. Cuando mi móvil volvió a caerse por mi desequilibrio alguien me agarró evitando que hiciese lo mismo que mi móvil.
–Gracias –dije sin mirar a aquella persona.
–De nada –contestó la misma voz que me ofreció ayuda cuando se me cayó el móvil.
Entonces no pude evitar mirar quien era esa persona. Sin saber cómo el tiempo para mí se detuvo.–Oh… –suspiré.
3 comentarios more...

3 comentarios

  • Maoram

    buuuff!!!
    Me acabo de dar un maratón de Promesas Bajo la Lluvia y bff cansan los puntitos del fondo... =P

    Decirte que ME ENCANTA! ese tipo de amor a primera vista, sin conocerlo de nada. Sentir un cosquilleo al pensar en su sonrisa...

    Estoy impaciente por leer el siguiente capítulo!! Cómo se llamará? Tralaráaa! Pronto lo sabremos! (o eso espero... =S) jajaja

    Síguelo ya, que tienes mucha mano!

    Un besito bluetooth!!

  • sweetlife

    me encanta este libro ya te lo dije por el tuenti
    lo unico malo es k el fondo te distrae y cansa la vista pero la historia es genial tengo ganas de leer el siguiente capitulo

    muak

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